martes, 10 de marzo de 2009

La semilla de la destrucción

Parémonos a reflexionar un minuto. Hoy en día, al pasear por la calle, podemos ver como transcurre la vida a nuestro alrededor. Tiendas, restaurantes, centros comerciales... todos ellos abarrotados de personas que vienen y van comprando y gastando. Al mismo tiempo millones de anuncios se cuelan en nuestras cabezas por todas partes incitándonos a consumir y consumir, a satisfacer necesidades muchas veces innecesarias. Todo eso está muy bien, pero detrás de esta fiebre enloquecida por consumir sin pararse a pensar en las consecuencias que esto pueda ocasionar en un futuro se esconde una realidad mucho menos agradable. Uno se compra el coche más potente del mercado por el hecho de poder lucirlo, pero le da igual que ese coche sea, por ejemplo, el que más contamina. A otros les da lo mismo dejarse un grifo abierto o no reciclar las basuras porque les resulta una pérdida de tiempo y piensan que no sirve de nada. A las grandes multinacionales no les importa acabar con millones de hectáreas de selva virgen o explotar a la población de un país entero con tal de llevar sus empresas a cabo. Las grandes potencias mundiales se pasan por allí abajo los tratados para reducir las emisiones contaminantes de sus industrias o los planes para el desarrollo de nuevas energías renovables por el simple hecho de que no resultan rentables para sus intereses económicos.

Es evidente que el ritmo de vida de la sociedad de hoy en día obliga a exprimir los recursos al máximo. El ser humano destruye su entorno a una velocidad tan desmesurada que este no es capaz de recuperarse con la misma rapidez. Estamos acabando poco a poco con aquello que nos proporciona todo lo que necesitamos, pero no se hace nada por remediarlo. "¿Para que? yo no estaré aquí el día que el mundo se acabe", dirían muchos. La gente que vive su vida tranquilamente piensa que las cosas están bien como están y que el mundo marcha sin demasiadas complicaciones. Que como en todo habrá momentos mejores y peores, pero nunca se les pasará por la cabeza que el mundo que conocen pudiera desaparecer sin dejar rastro de la faz de la tierra el día menos pensado. De lo que no se quieren dar cuenta es de qué alomejor si que están presentes el día en que eso ocurra.

El tema de del ser humano como especie destructora, tanto de si misma como de su entorno me llama mucho la atención. De como la sociedad de hoy en día, preocupada únicamente en consumir tanto como puede y desea sin pararse a pensar en que poco a poco está acabando con todos los recursos y que, de la noche a la mañana se encontrara sin nada. Esa idea de un futuro catastrófico fruto del ansia de poder y los intereses de un raza que arrasa con todo sin pensar en las consecuencias, y de como todos los avances que para bien se desarrollan hoy en día, y que en definitiva solo buscan un equilibrio entre nosotros y nuestro entorno para poder mantener un mundo sostenible, no sirven de nada.

El ser humano se ve avocado a su propia destrucción y en vez de intentar solucionarlo prefiere matarse entre si en guerras interminables y destruir todo lo que encuentra a su alrededor para satisfacer los caprichos de una sociedad que no conoce otra forma de vida que no sea la del consumo puro y duro. Y es triste ver como una especie que ha conseguido tanto y ha acumulado tantos conocimientos acabe hundiéndose por el peso de su propia codicia y su ignorancia, y que solo unos pocos sean conscientes de la realidad que nos rodea y sepan apreciar la importancia que tienen todos estos valores.

Todo este planteamiento puede parecer algo catastrofista y apocalíptico, pero no son mas que las conclusiones que puede sacar cualquiera que tenga dos dedos de frente y se pare por un momento a reflexionar sobre como marcha el mundo a su alrededor. Esto es simplemente mi punto de vista ante un problema que está ahí y al que pocos prestan atención. Puesto que esta es una idea que siempre me ha rondado en la cabeza desde que soy más o menos consciente de las cosas que suceden en el mundo, me gustaría poder llevarla a cabo en mi proyecto.

1 comentario:

M. dijo...

DIOS ERES UN JODIDO ARTISTA... Y NO LO DIGO COMO ALGO BUENO JEJE